|
|
Visto que a él se le escapó la mano, prefirió no seguirla tocando mientras estuviesen bajo las sábanas, ya que como no se vería no había por qué hacerlo. En cambio ella tomó ahora la iniciativa. Ella, que estaba debajo, llevó su mano hasta llegar a la cremallera del pantalón. Le desabrochó el cinturón y le bajó la cremallera en un abrir y cerrar de ojos, sin que a él le diera tiempo de reaccionar, quedándose ahora él sorprendido. Se quedaron quietos un instante mirándose el uno al otro.